Una relación sexual se puede ver afectada por los cambios que sufra la pareja, como que una persona se convierta en la cuidadora de la otra. De forma similar, los cambios en la situación laboral o el papel desempeñado dentro del hogar con frecuencia se asocian a ajustes emocionales que, de forma temporal, pueden interferir en la expresión sexual. La tensión de enfrentarse a la EM puede afectar a los esfuerzos de una pareja por comunicarse abiertamente sobre sus respectivas experiencias y el cambio de sus necesidades en cuanto la expresión y la satisfacción sexual.

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